Me siento feliz de haber nacido en los tiempos de Hawking, de haber podido seguir en vivo sus comunicados, de ser de los primeros en enterarme de sus descubrimientos y conclusiones… A él le debo gran parte de mi construcción conceptual en campos de física, ciencia y filosofía, desde su tesis doctoral y sus libros, hasta sus clásicos comentarios cargados de humor, disfruté de cada una de sus creaciones. Mi evolución mental avanzó a pasos agigantados en gran parte gracias a este extraordinario hombre, científico, soñador, luchador…

Se apaga la mente de uno de los mejores divulgadores científicos de la historia, de un hombre que aportó enormemente a varios campos de la física, mente a la que agradezco en nombre de ¡todos!, agradezco sus aportes para el avance de la humanidad como sociedad y como especie, en diferentes niveles. Sus importantes contribuciones nos han llevado a conocer más de cerca el universo y todos sus fenómenos, entre ellos nosotros mismos, han servido y seguirán sirviendo no sólo como inspiración científica a cientos de miles de personas al rededor del mundo sino también como inspiración filosófica para entender mejor nuestra posición como seres racionales en éste universo, nos mostró una perspectiva científica sobre la existencia y participación de dioses en nuestro entorno y de cómo las diferentes afirmaciones que respaldan la existencia de éstos se contradicen con la evidencia científica.

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