Me siento feliz de haber nacido en los tiempos de Hawking, de haber podido seguir en vivo sus comunicados, de ser de los primeros en enterarme de sus descubrimientos y conclusiones… A él le debo gran parte de mi construcción conceptual en campos de física, ciencia y filosofía, desde su tesis doctoral y sus libros, hasta sus clásicos comentarios cargados de humor, disfruté de cada una de sus creaciones. Mi evolución mental avanzó a pasos agigantados en gran parte gracias a este extraordinario hombre, científico, soñador, luchador…

Se apaga la mente de uno de los mejores divulgadores científicos de la historia, de un hombre que aportó enormemente a varios campos de la física, mente a la que agradezco en nombre de ¡todos!, agradezco sus aportes para el avance de la humanidad como sociedad y como especie, en diferentes niveles. Sus importantes contribuciones nos han llevado a conocer más de cerca el universo y todos sus fenómenos, entre ellos nosotros mismos, han servido y seguirán sirviendo no sólo como inspiración científica a cientos de miles de personas al rededor del mundo sino también como inspiración filosófica para entender mejor nuestra posición como seres racionales en éste universo, nos mostró una perspectiva científica sobre la existencia y participación de dioses en nuestro entorno y de cómo las diferentes afirmaciones que respaldan la existencia de éstos se contradicen con la evidencia científica.

Hace años yo al igual que Hawking intentaba descubrir que era Dios o qué había en realidad detrás de ese Dios, al tiempo que estudiaba física y matemática: las respuestas llegaban solas: “Las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del universo no dejan mucho espacio para milagros o para Dios” (Dr. Stephen Hawking). Por éste tiempo cuando incursionaba vehementemente en los diferentes campos de la ciencia y después de conocer otras grandes mentes que han aportado enormemente a ella (como Darwin, Faraday, Maxwell, Thomas Young, Newton, James Joule, Einstein, Plank, Richard Feyman, Werner Heisenberg y divulgadores científicos como Carl Sagan, Neil DeGrase Tyson (sí, lo conocía antes de que fuera famoso), Michiu Kaku, Richard Dawkins, João Magueijo, Brian Green, Brian Cox, Roger Penrose, entre muchos otros que se me escapan al momento de escribir éste artículo) conocí a Hawking y me sumergí en todas sus teorías, especialmente en la de los agujeros negros en donde él aseguró que existe la solución a una de las grandes incógnitas que ha tenido la física hasta el momento (una teoría unificada que resuelva al mismo tiempo las cuestiones de la física relativista y de la física cuántica), sus declaraciones científicas me parecieron magistrales pero hubo algo que también me llamó mucho la atención y fue su enfoque filosófico y especialmente su inclinación a “Entender cómo funciona la mente de Dios”, ya que era mi principal duda en esos momentos. Sentí gran afinidad por varios científicos pero especialmente por Hawking ya que en sus tiempos se había planteado las mismas preguntas que yo y de cierta manera para resolverlas había acudido a los mismos autores que anteriormente yo había leído (los mencionados arriba), por supuesto la gran diferencia fue que él se enfrentó a solucionarlas con sus propias ecuaciones: lo que lo separa bastante del resto de los mortales.

Finalmente Hawking también representó y fue un enorme ejemplo de superación personal, sufriendo una de las peores enfermedades que cualquier persona pueda enfrentar seguía cuestionándose y obteniendo respuestas increíbles acerca del universo en el que habitamos y como si esto fuera poco logró fama a nivel mundial, ser autor de libros ‘best sellers’ y establecerse como una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos.

Por esto y por muchísimo más sólo debo y quiero decir ¡Gracias gran maestro Stephen Hawking!, el universo te extrañará, te respetaré y admiraré por siempre, hablaré sobre ti y divulgaré tu legado hasta donde me sea posible, sin ti simplemente el universo será más difícil de entender ahora. Gracias por absolutamente todo Dr. y gran maestro STEPHEN HAWKING. 1942 – 2018.

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“Recuerda mirar arriba, a las estrellas, y no abajo, a tus pies. Intenta encontrar el sentido a lo que ves, y pregúntate que es lo que hace que el universo exista. Sé curioso. Y por muy difícil que te parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito. Lo único que cuenta es no rendirse” Stephen Hawking